jueves, 28 de enero de 2010

Carta al olvido



Desde que te perdí, todo cambió. Siento tu ausencia en cada pensamiento, en cada historia vacía, en cada recuerdo inexistente, en cada anhelo destruido.

Lo único que deseo es recuperarte, tenerte de vuelta, en mi mente, en mi vida, en mi día a día. Algunos me dicen que no pierda las esperanzas, que has de volver poco a poco. Otros me dicen que quizá nunca más te vuelva a ver. Mi especialista hace lo que puede, lo noto, pero no veo resultados. Y me hundo. Me hundo de pensar que nunca te di el valor que te merecías, que yo pensaba que siempre estarías allí, dando vueltas, siendo parte de mis hazañas y construyendo las alegrías de mi vejez. Pero no. Me abandonaste fríamente luego del accidente. Te marchaste así, porque sí, sin avisar. Y me di cuenta cuando ya era muy tarde, lo lamento tanto. No te supe apreciar mientras te tuve. Ahora, sin ti, me siento tan solo, tan hueco. A veces pienso si merece la pena seguir viviendo así. Sé que puedo construir algo nuevo, que la vida sigue y siempre hay cosas nuevas que experimentar. Se dice fácil. Pero lo que tú representabas... eras mi existencia entera.

Te llevaste mis recuerdos, y por eso te deseo más. Maldita amnesia.

Imagen: Persistencia de la Memoria de Salvador Dalí

4 comentarios:

Nanim dijo...

Ups...
¿Ficción?
¿Confesión?
Muy triste semejante dependencia del otro para ser uno.

Oriana P. S. dijo...

Es ficción 100% pura. Sí, hay una dependencia, de la que todos somos también víctimas sin darnos la más mínima cuenta. Pero es como reza el dicho "Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde".
Gracias por pasar por aquí, Nanim.
Un besote.

Esteban Dublín dijo...

Rico volverte a ver publicando.

Víctor dijo...

Ya tocaba volver a verte por aquí, Oriana. También nosotros extrañamos tu ausencia... en Nunca es siempre. Aunque si te soy sincero, y sin desmerecer este texto, me gustan mucho más tus textos más breves. Condensada, como la leche, sabes mejor.

Un abrazo.