jueves, 7 de mayo de 2009

Nocturno


Imagen: Music Notes

Era un virtuoso. Nadie podía arrancarle notas más vivas al instrumento como lo hacía él.

Lograba interpretar, como en una herida abierta, los más intensos tonos del dolor. Hay quienes dicen haber visto una nube azulina en la sala mientras él interpretaba melodías tristes de amor. Muchos lloraban por sus amores de vidas pasadas, por sus caricias perdidas, por los besos nunca entregados. Las lágrimas se convertían en notas para su partitura. Y él tocaba, tocaba sin parar, como nadie. Con toda la pena que su alma cargaba, tocaba. Se deshacía, pues él también lloraba notas en sus pentagramas. Sonidos melancólicos y profundos, como de submarinos en celo, como de cisnes enamorados.

Algunos afirman que se fue desvaneciendo con su música. Le vieron desaparecer. Se llevó la tristeza ajena consigo. Nunca se supo qué instrumento era.

9 comentarios:

Alejandro Ramírez dijo...

Qué nostálgico relato. Produce tristeza y melancolía.

Un caluroso abrazo (creo que lo necesitas, el calor)y gracias por pasar habitualmente por mi blog.

Javi dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
nohubounavez dijo...

Hermosísimo, Oriana. Me encantó.
Aprovecho para darte las gracias también por visitar mi blog y comentar.

LOREA OTSOA HONORATO dijo...

Precioso relato, muy emotivo. Seguiré tu blog para leer lo que publicas y no perderte la pista.




Saludos.

Oriana P. S. dijo...

Hola Lorea. Qué bonito nombre :)

Muchas gracias por darte un paseíto por acá. Ojalá te guste.

Saludos.

jose rasero b. dijo...

Ya dijeron que la música es la taquigrafía de las emociones, y ello queda bellamente expresado en tu escrito.
Saludos desde la nave

Oriana P. S. dijo...

Si es la nave nodriza, pido que, por favor, me vengan a recoger... Hace muchas lunas que estoy en este planeta y me estoy quedando sin melodías...

Un gusto que pases por aquí.
Saludos desde tierra firme.

Florence M.F dijo...

Yo creo que, por su carácter soñador y melancólico, era un frágil violín.
Saludos!

Manuel Maria Torres Rojas dijo...

Yo te diré tocándote el alma ¡hoy!
Y tu me dirás huyendo:
¡mañana!